Allí fue caminar por caminos de todo tipo hasta llegar a Ullevaalseter (10 Km), donde tomamos café (los grandes) y comieron helados (los enanos) y pan dulce (todos). Una vez recuperado el aliento, nos tocó devolvernos a buscar el carro.Este bosque bordea un lago muy grande y uno puede darle la vuelta o salir desde donde comienza el lago y empatar con otros bosques de la zona (claro, que si andas en carro, te toca devolverte a buscarlo). Nosotros hicimos lo segundo. El paseo fue entre los pinos, al lado del lago y entre campos; y hasta encontramos un viejo torniquete de madera que servía, en un tiempo, para saber quién llegaba a la casa de campo - que hoy en día es una estación de parada donde se descansa y venden comida y bebidas ligeras.
En el lago, de aguas absolutamente cristalinas y transparentes, había nenúfares!!De regreso en la casa, fue preparar cena corriendo, convencer a los monos de que tenían que bañarse y meterlos en la cama porque hoy había que ir a la escuela. Y con todo el ejercicio y la echadora de broma del día, no fue nada fácil calmarlos y hacerles entender que había que tomarse las cosas con calma. El único que se durmió casi que de inmediato fue Kristoffer - y es el más chiquito.
Hoy el día amaneció azul rompecabezas! (Si no saben cuál es ese color, es el número 903 de Berol Prismacolor) y con una temperatura exquisita. En la mañana fui a comprar algunas cosas para la casa, entre ellas pan, y entré a Baker Hansen que tiene los mejores panes de la vida!! Luego al súper a comprar jugo y leche y después a Norli (una librería) a ver si conseguía algunas cosas que quería para el trabajo. En el trayecto, iba viendo hacia arriba disfrutando del sol, del azul del cielo y de todo lo que uno se pierde por estar viendo para abajo. ¡Es increíble la cantidad de sopresas que esconden las paredes y los techos de estas cosntrucciones!
Regresé cerca de la 1pm porque tenía que esperar a Lukas que venía de clases como cohete a almorzar, hacer la tarea y salir para el fútbol - todo eso en 45 minutos.Después de atender a Lukas y verlo irse vestido de futbolista, sobre el monopatín y con los audífinos de DJ en las orejas, me volví a ir a la calle. Nuevamente, viendo hacia arriba y, por estar viendo hacia arriba, llegué a Rimi, un supermercado que está como a cuatro cuadras de la casa (cuando tenemos dos a menos de media cuadra), y compré lo que faltaba para la cena. De ahí me fui a buscar a Lars y Kristoffer y nos vinimos para casa caminando por estas calles.
Hoy fue un día tranquilo, realmente; mañana será un poco más movido porque tengo varios sitios que quiero visitar.


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