Oslo en verano es definitivamente una sorpresa climática. Bueno, eso de verano es relativo....seamos un poco más específicos y aclaremos que, en realidad, es final del verano pues llegué el 23 de agosto y, hasta el día de hoy (31.08.) disfrutamos de unos maravillosos días de sol y calor (Sí!! Calor!! ... eso va para los escépticos.)
Lamento no haber comenzado a escribir antes, pero esta semana ha sido intensa en actividades: el 24 fue la fiesta de 40 años de mi hermana Nahidú y my cuñado Snorre; el domungo fue día de recoger el reguero de la fiesta, y la semana se ha pasado en una de visitar espacios nuevos, revisitar los viejos y descubrir maravillas que antes no había visto.Hoy amaneció lloviendo tipo llovizna rica. Igual Kristoffer (mi sobrino de 2 años) y yo salimos un rato a caminar y saltar charcos (je je, aún me gusta hacer eso!!); aporvechamos de comprar pan, jugo y leche, y de tardarnos casi una hora en una diligencia que se hace en 10 minutos. Aquí un poco de lluvia no es sinónimo de quedarse en casa. De hecho, Lukas tiene hoy juego de fútbol y se va con papá al juego; Lars está en casa de su primo Jens, así que Kristoffer y yo nos iremos ahora más tarde a Frogner Park a jugar un rato (con o sin lluvia, que para eso existen los impermeables y las botas de goma),
En algún momento de la semana regresé al Museo de Ciencia y Tecnología y ahí estuve toooodo el día. Mi compañero de aventuras fue Guillermo, un niño de 8 años hijo de dos amigos muy queridos: Patricia y Pedro. Aquí volví a ser la niña curiosa por aprender de las ciencias y con el Guille armamos y desarmamos arcos peras, jugamos con un tangram gigante, hicimos un remolino de agua, jugamos con la electricidad, nos vimos a través de una cámara térmica, exploramos el mundo de la medicina; en fin, gozamos un mundo. Cuando Pedro me llamó a las 3:30p para preguntarme por dónde estábamos para ir a buscar a Guille, nosotros veníamos saliendo del museo - a donde llegamos a las 9am.
Como siempre, Frogner Park me maravilla y me llena de paz, igual que el parque del palacio. En algún momneto bajé hasta Akerbrygge y entré al Centro Nóbel de la Paz, me senté a disfrutar del paisaje del fiordo de Oslo y oler las flores.Ayer me fui a visitar el Cementerio Nacioal (o Memorial Cemetery) y presentarle mis respetos a dos grandes de las artes y la literatura noruegas Henrik Ibsen y Thomas Fernley. También quise
hacerlo con Edvard Much pero nunca conseguí su tumba,
Después me fui caminando hasta la Galería Nacional y allí me deleité con la exhibición en honor a Edvard Munch y los 150 años de El Grito. Con la compra de la entrada, podías recibir un ipod con toda la exposición narrada por un profesor de arte en inglés. Durante casi dos horas estuve aprendiendo sobre este maravilloso artista y volví a ser estudiante; también llegué a la conclusión de que el periodo de Munch que más me gusta es el impresionista.
Este fin de semana será un poco más relajado....digo yo, Ya veremos!

Mi querida, Lupita. Tú y tu capacidad para disfrutar y hacer disfrutar. Una de las cosas que te hace tan especial es ese permitir que la vida te sorprenda y ser capaz de transmitirlo, de hacerlo vivir a los que tenemos la dicha de tenerte como amiga
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